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viernes, 28 de agosto de 2009
domingo, 23 de agosto de 2009
Patente de Corso - La Habitación del Hijo
Inmóvil en la habitación, aspira su olor. Desde hace mucho es seco, masculino. Distinto del que tanto añora: aroma de cuerpecito menudo en pijama, olorcillo a carne tibia, casi a fiebre. A bebé y niño pequeño, que con el tiempo se desvanece y no regresa nunca. El crío que aparecía en la cama a medianoche con las mejillas húmedas, después de una pesadilla, para refugiarse a su lado, entre las sábanas. Quizá algún día recupere ese olor con un nieto, o una nieta. Con otro cuerpecito al que estrechar entre los brazos. Ojalá no esté demasiado mayor para entonces, piensa. Que aún tenga fuerza y salud para ocuparse de él, o de ella. Para disfrutarlos.
Libros. Hay muchos en la habitación, y jalonan veinticinco años de una vida. Infantiles, aventuras, viajes, textos escolares, materias universitarias, novela, ensayo, arte, historia. Desde niño, leyéndole cuentos e historietas, orientándolo con cautela, ella fue transmitiéndole el amor por la palabra escrita. La puerta maravillosa a mundos y vidas que acaban por multiplicar la propia: aspiraciones, sueños, anhelos cuajados en largas horas de lectura y templados en la imaginación. La intensidad de una mirada joven que explora el mundo en el descubrimiento de sí misma. Estos libros llevaron al muchacho a reconocerse entre los demás, a moverse con seguridad por el territorio exterior, a descubrir y planear un futuro. A estudiar una carrera bella y poco práctica, relacionada con la lengua, el pasado, el arte y la historia. A licenciarse en sueños maravillosos. En cultura y memoria.
Ahora ella, inquieta, se pregunta si hizo bien. Si la lucidez que estos libros dieron a su hijo no sirve más bien para atormentarlo. Lo sospecha al verlo salir de casa para entrevistas de trabajo de las que siempre vuelve hosco, derrotado. Cuando lo ve teclear en el ordenador buscando un resquicio imposible por donde introducirse y empezar una vida propia: la que soñó. Cuando lo ve callado, ausente, abrumado por el rechazo, la impotencia, la falta de esperanza que pronto sustituye, en su generación, a las ilusiones iniciales. Recuerda a los amigos que empezaron juntos la carrera animándose entre sí, dispuestos a comerse el mundo, a vivir lo que libros y juventud anunciaban gozosos. Cómo fueron desertando uno tras otro, desmotivados, hartos de profesores incompetentes o egoístas, de un sistema académico absurdo, injusto, estancado en sí mismo. De una universidad ajena a la realidad práctica, convertida en taifas de vanidades, incompetencia y desvergüenza. Pese a todo, su hijo aguantó hasta el final. Fue de los pocos: acabó los estudios. Licenciado en tal o cual. Un título. Una expectativa fugaz. Luego vino el choque con la realidad. La ausencia absoluta de oportunidades. El peregrinaje agotador en busca de trabajo. Los cientos de currículum enviados, el esfuerzo continuo e inútil. Y al fin, la resignación inevitable. El silencio. Tantas horas, días, años, de esfuerzo sin sentido. La urgencia de aferrarse a cualquier cosa. Hace una semana, cuando llenaba el formulario para solicitar un trabajo de dependiente en una tienda de ropa de marca, el consejo desolador de un amigo: «No pongas que tienes título universitario. Nadie emplea a gente que pueda causarle problemas».
Tocando los libros en sus estantes, la madre se pregunta si fue ella quien se equivocó. Si no tendría razón su marido al sostener que no está el mundo para chicos con sueños en la cabeza y libros bajo el brazo. Si al pretenderlo culto y lúcido no lo hizo diferente, vulnerable. Expuesto a la infelicidad, la barbarie, el frío intenso que hace afuera. Es entonces cuando, abriendo un libro al azar, encuentra unas líneas subrayadas –a lápiz y no con bolígrafo ni marcador, ella siempre insistió en eso desde que él era pequeño–: «En el mar puedes hacerlo todo bien, según las reglas, y aun así el mar te matará. Pero si eres buen marino, al menos sabrás dónde te encuentras en el momento de morir».
Se queda un instante con el libro abierto, pensativa. Releyendo esas líneas. Después lo cierra despacio, devolviéndolo a su lugar. Y sonríe mientras lo hace. Una sonrisa pensativa. Dulce. Tal vez no se equivocó por completo, concluye. O no tanto como cree. Puede que él forjara sus propias armas para sobrevivir, después de todo. Quizá mereció la pena.
Arturo Pérez-Reverte, XLSemanal
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sábado, 22 de agosto de 2009
domingo, 16 de agosto de 2009
Cocinando, que no es participio - Okonomiyaki
Inauguramos esta sección de cocina de la mano de un plato muy famoso típico de Osaka, ciudad ubicada en la región de Kansai, en el centro-sur de Japón.
El Okonomiyaki (お好み焼き) es un plato que otorga cierta libertad al que se atreva a cocinarlo. Su nombre, que viene a significar algo así como “échele-lo-que-le-salga-de-los-weblogs a la plancha”, ya nos va orientando sobre su preparación…
Desde aquí retamos a quien tenga los genitales suficientemente voluminosos para realizar este plato y mandarnos su foto. Si quieres saber cómo se prepara y te fías de que nosotros seamos tu guía culinaria… ¡sigue leyendo!
Paso 1 – Cortamos abundante repollo en juliana.
Paso 2 - La base del plato viene a ser un mezcleje de harina, huevos, agua, el repollo recién cortado y ñame (un tubérculo parecido a la patata), aunque si careces de este último tampoco se va a acabar el mundo. Le puedes echar más cosas como pulpo, gambas, cebolla, calamar, verduras… pero nosotros vamos a hacerlo como hemos dicho anteriormente.
El potingue inicial debería quedar tal que “asín”
Si la harina que has usado no es esta, factor probable, no te queda otra que usar la que tenga tu madre en la cocina. ¡CUIDADO! Asegúrate de que lo que hay dentro de la bolsa es harina y no otra cosa, no nos responsabilizamos de muertes por sobredosis.
Paso 3 – Con un cucharón vamos poniendo el potingue en una sartén, quedando expandido por esta.
Así cocinaba, así así, así cocinaba, así así, así cocinaba, así así, así cocinaba que yo la ví
Paso 4 – Cuando parezca un poco más sólido le vamos dando vueltas y nos tiene que quedar algo así.
Paso 5 – Cuando esté bien hecho, que no quemado, ponemos el Okonomiyaki en un plato y le echamos salsa especial de okonomiyaki y/o salsa de verduras.
Salsa especial de Okonomiyaki y “salsa deliciosa” de vegetales. Si no tenéis de esto, otro factor probable, podéis usar una salsa casera de verduras y/o salsa barbacoa, que viene a tener un sabor similar.
Paso 6 – Lo rociamos todo con bonito seco rallado y le ponemos mayonesa o mahonesa o como lo queráis llamar, esto último opcional y al gusto.
El bonito rallado es esto de aquí, pero si no tenemos podemos usar la imaginación y ponerle otra cosa o incluso optar por omitir este paso. Sin embargo, lo suyo es intentar que el plato se parezca a lo que realmente es en la mayor medida posible.
Si el resultado de tu experimento culinario es algo similar a lo que muestra la foto (o las del google images), ¡Felicidades!, ¡has cocinado Okonomiyaki, ampliando así tu repertorio personal de potingues y tu rango de cocinitas!
¡Hasta la próxima!
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Palomitas y Cervecita - Estrenos de la semana (14/8/2009)
Enemigos públicos
Argumento
Basada en el libro de Brian Burrough "Public Enemies: America's Greatest Crime Wave and the Birth of the FBI, 1933-43" narra la historia de Melvin Purvis (Christian Bale), el agente del FBI que en la América de los años treinta lideró la búsqueda del legendario atracador de bancos John Dillinger (Johnny Depp) y su banda.
Resacón en Las Vegas
Argumento
Es la historia de una desmadrada despedida de soltero en la que el futuro novio y sus tres amigos, dos días antes de la boda, se montan la juerga padre en Las Vegas. Doug (Justin Bartha) viaja a la ciudad del juego con sus mejores amigos Phil (Bradley Cooper) y Stu (Ed Helms), así como su futuro cuñado Alan (Zach Galifianakis). La juerga es de campeonato y, como era de esperar, a la mañana siguiente tienen una resaca monumental. El problema es que, siendo incapaces de recordar nada de lo ocurrido durante la noche anterior, se encuentran con que el prometido ha desaparecido, topándose en su lugar con otras dos sorpresas en la suite del hotel: un tigre y un bebé.
Pequeños invasores (Aliens in the Attic)
Argumento
Pequeños invasores sigue las andanzas de los Pearson, una familia que llega a una casa para pasar unas merecidas vacaciones de verano. Sin embargo, su periodo de descanso se verá alterado por Sparks, Skip, Spike y Razor, cuatro alienígenas que llegaron antes que ellos. Será entonces cuando los miembros del clan unirán fuerzas con un único propósito: echar a los pequeños y belicosos intrusos que viven en su ático.
El año que mis padres se fueron de vacaciones
Argumento
Brasil, 1970. El país sufre la dictadura militar desde 1964 y, en México, la selección brasileña de fútbol trata de ganar su tercera Copa del Mundo. Mauro, un niño de 12 años, cuyos padres deben irse de "vacaciones", como tantos otros de izquierdas, y que teóricamente queda al cuidado de un abuelo, en Sao Paolo, sueña con que Pelé y compañía consigan el preciado título.
vía: filmaffinity
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¿¡Pero estó que es!?- Todos a una como en Zalamea
La SGAE pide a Zalamea 14.000 € por representar la obra 'El alcalde de Zalamea'
Pues se entera de este otro:
La SGAE demanda a Fuente Obejuna unos 32.000 euros
¿Tendre que actualizar el post? Así de primeras, me vienen estas obras con nombre de ciudad:
Unos retazos de cultura, extraidos de la wikipedia, disfrutadlos mientras nos dejen...
Monólogo de Segismundo
Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos;
y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en este mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
de estas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ficción,
una sombra, una ilusión,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
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jueves, 13 de agosto de 2009
Palomitas y Cervecita - Legion
Para ver el trailer hay que introducir la edad:
¿Próxima parada, "Predicador"?
Visto en: KTARSIS
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